miércoles, 19 de mayo de 2010

REMEDIOS AMAYA (1983)

Y aquí está ella. Remedios Amaya, con su famoso Quien maneja mi barca. En los españoles que vivieron entonces y vieron el festival, probablemente quedase grabado en las retinas el 0 de Remedios Amaya, el famoso traje y sus pies descalzos.

Con todo esto, hay diversas consideraciones, que de un modo -ya lo advierto- un tanto farragoso, dejo caer a continuación:

1. Fue una propuesta arriesgada. Obviamente. Ahora bien, para ganar y quedar bien, normalmente hay que arriesgar un poco. Si se va con un tema mediocre y/o casposo, no se pasa de la mitad de la tabla. La jugada nos salió mal, pero miren ustedes por donde, probablemente sea después de Massiel la representante más recordada por los españoles. Incluso, los seguidores acérrimos del festival -de los cuales cada día me siento más desligado- no la han considerado nunca mala, por lo menos, les merecía quedar en un puesto del pelotón.

2. Lo dijo el comentarista español del festival, José Miguel Ullán, QEPD, para mi gusto el mejor de cuantos han hecho esa labor, aunque son muchos los que lo detestan. Un artista de cante flamenco, cuando se asoma al escenario es imprevisible. A un artista flamenco, no se le puede exigir pues, que cuando interprete una canción, lo haga ciñéndose al disco. Remedios Amaya en algunos pasajes se coló un poco con el "genio", irreprimible como ya digo, y en otros alargó las palabras.

3. Los temas flamencos, o flamenco-fusión, no se pueden interpretar con una orquesta. A Peret, canta y sé feliz se lo destrozó la orquesta, cuando esa canción con su guitarra, las palmeras, una caja y a lo mejor una flauta metida en un pasaje, ya se despachaba bien. Con Remedios, que llevaba una fusión que no sé si situar cercana al rock o como mezcla de un todo, al meterle la orquesta, hizo aguas por todas partes la música. Busquen un video en youtube con buena calidad en el sonido, y presten especial atención a cuerda y viento, verán ustedes qué galimatías.

Aún así, Remedios Amaya estuvo muy bien, y como no hay mal que por bien no venga, tal y como ella dijo Eurovisión le abrió muchas puertas, aunque se piense lo contrario.

Enlace

2 comentarios:

Anónimo dijo...

tienes razon en lo de la orquesta, pero ahora en el festival yo la echo de menos, toda la musica es enlatada, todo suena igual. Con una orquesta se sabe realmente si un cantante vale o no, os acordais del cantante de La decada en el festival???? estaba super ahogado. Yo tambien me siento cada dia mas desligada de los eurofans, aunque me encanta el Festival y espero con impaciencia que llegue cada año y si es posible no me lo pierdo, pero los eurovisivos de ahora no tienen nada que ver con los de antes

J90 dijo...

Tienes toda la razón del mundo. Eurovisión, cuando tenía su orquesta (orquesta íntegra, no híbridos) era una gozada. Te hacía vibrar, no sólo se demostraba si el/la cantante de turno era bueno, sino que también se apreciaba si una canción estaba bien hecha o no.